Contexto histórico

La tortura más fuerte es el propio proceso de justicia

El  tres y cuatro de mayo de 2017 se cumplieron once años de la represión en San Salvador Atenco y Texcoco, que dejó un saldo grave de violaciones a derechos humanos, las cuales permanecen en la impunidad y fueron una estrategia del Estado Mexicano para desmovilizar y generar miedo. Mediante el uso represivo y brutal de la fuerza pública, Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México (2005 – 2011) y actual Presidente del país por la Alianza entre el Partido de la Revolución Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), optó por una salida errónea frente a la manifestación legítima del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) y movimientos sociales adherentes y defensores de derechos humanos. La detención arbitraria y la tortura sexual contra 27 mujeres tuvo lugar en este contexto y fue agravada por las condiciones históricas que hacen de ellas, desde su cuerpo, un botín de guerra.

El 14 de marzo de 2013 se llevó a cabo una audiencia testimonial del Caso Mujeres Atenco ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En una carta firmada por las mujeres denunciantes, se rechazó explícitamente la propuesta de solución amistosa presentada por el Estado Mexicano.

El 16 y 17 de noviembre de 2017, luego de 11 años de camino, las 11 mujeres denunciantes de tortura sexual contra el Estado mexicano pondrán su palabra en la audiencia pública que se llevará a cabo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. La sentencia se emitirá durante el 2018.

Conoce más sobre el Caso Mujeres de Atenco.