Historia y contexto

La tortura más fuerte es el propio proceso de justicia

El  3 y 4 de mayo de 2019 se cumplirán 13 años de la represión en San Salvador Atenco y Texcoco, que dejó un saldo grave de violaciones a derechos humanos, las cuales permanecen en la impunidad y fueron una estrategia del Estado Mexicano para desmovilizar y generar miedo. Mediante el uso represivo y brutal de la fuerza pública, Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del Estado de México (2005 – 2011) y ex Presidente del país por la Alianza entre el Partido de la Revolución Institucional (PRI) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), optó por el terrorismo de Estado frente a la manifestación legítima del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) y movimientos sociales adherentes y defensores de derechos humanos. La detención arbitraria y la tortura sexual contra 27 mujeres tuvo lugar en este contexto y fue agravada por las condiciones históricas que hacen de ellas, desde su cuerpo, un botín de guerra.

El 14 de marzo de 2013 se llevó a cabo una audiencia testimonial del Caso Mujeres Atenco ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). En una carta firmada por las mujeres denunciantes, se rechazó explícitamente la propuesta de solución amistosa presentada por el Estado Mexicano.

El 16 y 17 de noviembre de 2017, luego de 11 años de camino, las 11 mujeres denunciantes de tortura sexual contra el Estado mexicano pronunciaron su palabra en la audiencia pública que se llevó a cabo en la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CoIDH).

El 21 de diciembre de 2018, la Corte Interamericana emitió una sentencia histórica contra el Estado mexicano para el Caso : ordena al gobierno de México investigar a los responsables, crear un plan de controles policiacos, e institucionalizar un mecanismo contra la  .


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